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Permanecer presente: Por qué la cooperación bibliotecaria internacional es más difícil que antes

Ellen Hartman, directora del Consejo de Líderes de OCLC /
Foto grupal de los consejeros líderes de OCLC en Dublin
Hasta que nos encontremos nuevamente…

Ellen Hartman, directora del Consejo de Líderes de OCLC, concluye su serie de blogs acerca de las conversaciones de carácter global sobre liderazgo en las bibliotecas , inspirada por una reciente reunión del Consejo de Líderes de OCLC. La primera publicación de esta serie exploró el valor único de las conversaciones de carácter global sobre liderazgo en las bibliotecas, así como algunas de las realidades prácticas relacionadas con lograr que esta forma de diálogo sea exitosa. La segunda publicación enumeraba los costos que implica participar en tales conversaciones de carácter global y obtener resultados significativos a partir de estas.

Mi experiencia moderando la reciente reunión del Consejo de Líderes de OCLC reforzó un tema recurrente que he observado en muchas conversaciones: la cooperación internacional se ha vuelto más desafiante en los últimos años. La colaboración transfronteriza, que antes se consideraba una extensión natural de los valores profesionales compartidos, ahora a menudo se percibe como más lenta, limitada y difícil de mantener. Las prácticas colaborativas que antes se daban por sentadas requieren cada vez más una explicación, una justificación y un diseño cuidadoso.

Esto no se debe a una pérdida de compromiso. Como se demostró en la reunión del Consejo de Líderes, los líderes bibliotecarios siguen deseando compartir ideas, intercambiar experiencias y, en la medida de lo posible, trabajar juntos de forma práctica. Lo que ha cambiado son las condiciones en las que se produce la cooperación. Esa distinción es importante porque cambia la forma en que interpretamos las tensiones que han surgido y lo que se podría hacer al respecto.

La voluntad existe, pero las condiciones han cambiado

Participar en las conversaciones de carácter global sobre liderazgo, como las que tuvieron lugar en el Consejo de Líderes, revela la pasión que los líderes siguen demostrando por la colaboración. Incluso aquellos que se enfrentan a nuevas realidades y limitaciones quieren asegurarse de poder seguir cooperando. Sienten un compromiso real frente a las demás personas que quizás aún no se enfrentan a las mismas presiones, ayudándolas a comprender qué está cambiando para ellas y por qué esto nos obliga a todos a pensar de manera diferente.

La preocupación subyacente a estas conversaciones no es abstracta. Si quienes se ven presionados para cambiar no logran sumar a las demás personas a su causa ni ayudar a la comunidad en general a comprender qué está cambiando y por qué, la cooperación global corre el riesgo de desmoronarse. Y los líderes bibliotecarios presentes en estos espacios están deseosos de impedir que eso suceda.

Por eso es importante hacer el cambio de la cooperación asumida a la cooperación deliberada. Durante muchos años, la colaboración internacional operó a partir de un conjunto de suposiciones en gran medida implícitas. La infraestructura compartida, los estándares comunes y la confianza mutua hicieron que dicha cooperación resultara natural. El principal desafío generalmente estaba relacionado con la coordinación o las herramientas, más que con la justificación de la decisión propia de colaborar. Ahora la situación ha cambiado: la colaboración ya no se da por sentada, sino que es algo que debe iniciarse y mantenerse de manera proactiva.

Para obtener más información sobre la idea de la colaboración entre bibliotecas como una elección estratégica y deliberada, consulte el informe de OCLC Research relacionado con el tema.

Cuando la eficiencia ya no es suficiente

Durante gran parte de las últimas dos décadas, la eficiencia global fue la justificación evidente para la infraestructura compartida y la colaboración internacional. La lógica era sencilla: trabajar juntos a través de las fronteras reducía la duplicación, ampliaba el alcance y aportaba más valor del que cualquier institución podría lograr por sí sola.

Esa lógica no ha desaparecido. Sin embargo, ahora se debe sopesar frente a otras consideraciones, como las pautas o reglamentos locales y regionales, así como las prioridades y políticas institucionales. En muchos contextos, un acuerdo eficiente a nivel global ya no representa automáticamente la opción correcta.

Cada vez más, se les exige a los líderes que justifiquen la colaboración internacional en términos que repercutan dentro de su propio contexto institucional y político. Las decisiones sobre infraestructuras que antes dependían principalmente de consideraciones técnicas ahora tienen en cuenta otras consideraciones. La decisión sobre dónde se almacenan los datos o cómo se gestiona un servicio compartido ya no es solo una cuestión operativa, sino una cuestión de rendición de cuentas, valores institucionales y, en algunos casos, decisiones políticas.

Soberanía de los datos y necesidades diferentes

Junto con este cambio en los criterios de toma de decisiones sobre si colaborar y cómo hacerlo, surge la cuestión de la soberanía de los datos, un tema de gran interés en la reunión del Consejo de Líderes. Las expectativas sobre la ubicación, la privacidad y el control de los datos varían considerablemente entre las jurisdicciones. Las distintas regiones aportan perspectivas diferentes sobre la gobernanza responsable de los datos, que se ven influenciadas por las distintas tradiciones jurídicas, contextos políticos e inquietudes públicas. Estas disposiciones están integradas en marcos legales, reglamentos regionales, pautas nacionales, políticas institucionales y estructuras públicas de rendición de cuentas a las que están sujetas las bibliotecas, pero que rara vez controlan.

Por lo tanto, resulta difícil implementar un modelo transfronterizo único. Además, las regiones incluyen distintos grados de experiencia al momento de abordar estas cuestiones. Para algunas, la soberanía de los datos constituye una presión emergente. Para otras, los marcos de gobernanza local han influido desde hace tiempo en cómo se manifiesta la cooperación internacional en la práctica. Lo que está cambiando es la visibilidad y la urgencia que los problemas relativos a la soberanía de los datos han adquirido en las conversaciones sobre infraestructuras compartidas.

¿Qué puede hacer una conversación que la infraestructura no pueda?

En el caso de una biblioteca académica europea, un problema como la soberanía digital puede representar un desafío urgente, que conduce a una reevaluación de los compromisos sobre infraestructura compartida vigentes desde hace tiempo. En el caso de las bibliotecas en otras regiones, este mismo problema puede seguir pareciendo abstracto y de escasa relevancia práctica. Esto puede generar frustración: ¿por qué de repente se cuestionan los enfoques colaborativos que han beneficiado a las bibliotecas durante décadas?

Las conversaciones sobre liderazgo de carácter global —estar juntos en un solo lugar— desarrollan una comprensión más profunda sobre las nuevas limitaciones existentes y de cómo esas limitaciones afectan a las diferentes bibliotecas de distintas maneras. Esto beneficia a todos los presentes y crea oportunidades para centrarse en las posibilidades en lugar de en las limitaciones. Las conversaciones se basan en los valores y objetivos fundamentales de la cooperación, y en cómo estos pueden seguir cumpliéndose, incluso si necesitamos enfoques diferentes a los anteriores.

En la práctica, las conversaciones de carácter global entre líderes impulsan la colaboración internacional al:

  • Ayudar a los líderes bibliotecarios a reconocer las tendencias emergentes. Los líderes que ya están abordando las nuevas limitaciones pueden ayudarles a sus colegas a comprender qué se avecina y por qué. En cuanto a las bibliotecas que aún no se han enfrentado directamente a estas presiones, escuchar a quienes sí lo han hecho les brinda la oportunidad de prepararse.
  • Comprender lo que está sucediendo y cómo el ecosistema de las bibliotecas está evolucionando. ¿Qué está impulsando estos cambios? ¿Cómo se manifiestan de manera diferente en las distintas regiones y tipos de instituciones? ¿Y qué significan para el futuro de las infraestructuras compartidas y el trabajo colaborativo? Esa comprensión compartida se desarrolla a través de la exposición repetida a los contextos y limitaciones de los demás.
  • Esclarecer un camino compartido hacia el futuro. Los líderes bibliotecarios que ya están abordando estas nuevas condiciones no solo describen un problema, sino que trabajan activamente juntos para definir cómo puede ser la cooperación práctica dentro de un nuevo conjunto de realidades. Esto ayuda a aclarar en qué casos la cooperación puede seguir siendo un camino viable, e incluso preferible.

Moderamos las conversaciones en las reuniones del Consejo de Líderes de OCLC teniendo en cuenta estos principios, con el objetivo más amplio de convertir ese espacio en un terreno fértil para cultivar oportunidades de colaboración.

Conclusión

De estas conversaciones se desprende gradualmente la comprensión de que las distintas regiones e instituciones abordarán la confianza, la gobernanza de datos y la rendición de cuentas de maneras que reflejen sus propias realidades, en lugar de converger en un único enfoque compartido. Esto no representa el fracaso de la cooperación internacional, sino la adaptación de la cooperación internacional a un entorno más complejo.

El reto consiste en gestionar la diversidad sin llegar a la fragmentación —encontrar el mejor enfoque que les permita a las bibliotecas mantenerse conectadas sin tener que funcionar de forma idéntica. Esto exige comprender las limitaciones de otras instituciones y continuar buscando los caminos de colaboración que siguen abiertos, en lugar de centrarse en aquellos que se han cerrado.

La cooperación internacional no ha perdido su valor. Sin embargo, en muchos casos, ha ido más allá de simplemente funcionar como una opción predeterminada que no se necesita explicar ni defender, o donde se encuentra fácilmente un modelo de cooperación y gobernanza aceptable a nivel global. Las conversaciones de carácter global sobre liderazgo —un diálogo estructurado a pequeña escala con un grupo internacional— pueden ayudar a superar estas nuevas realidades al cultivar una comprensión compartida de las nuevas limitaciones, por un lado, y de los caminos para avanzar juntos, por otro.

Esta es la última publicación de una serie de tres partes relacionadas con el diálogo sobre liderazgo en las bibliotecas de carácter internacional. ¡Acceda a todas las publicaciones de la serie aquí!

Hanging Together: the OCLC Research blog

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